Y a ti… ¿te gusta la Coca-Cola?

¿A quién no le gusta la Coca-Cola?…Botellas de Coca Cola

Haciendo talleres para un mejor manejo del presupuesto familiar y el uso del crédito me he dado el gusto de hacer muchas veces esta pregunta a los participantes de las sesiones y puedo asegurarles que, aún cuando no llevo la cuenta exacta, en términos generales sobre el 95% de las personas responde que sí, que la Coca-Cola es su bebida favorita.

Precisamente, yo era uno más de aquellos que le gustaba y la prefería por sobre el resto de las gaseosas, hasta que hace un par de veranos atrás, estaba visitando a mi compadre Hugo en la calurosa ciudad de Villa Alemana, al interior de Valparaíso, como a eso de las 3 ó 4 de la tarde, cuando el sol pega más duro, y fui recibido con un vaso de una Canada Dry, Ginger Ale muy helada… fue increíble… si pareciera que todavía puedo sentir en la nariz la cosquilla fresca y chispeante de las burbujas… y la encontré muy buena. Lo curioso es que momentos antes, mientras iba manejando en el cacharro rumbo a la casa de mi compadre, iba difariando con una coca helada.

Esta anécdota marca el principio del fin en mi relación dependiente con la Coca-Cola, y no exagero, porque: ¿con que se acompañaba la pizza? con Coca-Cola… ¿y el completo?… con Coca-Cola ¿y los tacos? con Coca-Cola… ¿para los nachos? Coca-Cola… ¿y pa’l sanguchito de la U? Coca-Cola… ¿pal combinado…? ¡obvio! Coca-Cola… ¿pa’l jote? Coca-Cola… y… ¿pa’ la sed, pa’ la calor…? ¡¡CANADA DRY GINGER ALE…!! Hasta ahí no más llegó la cuestión… ¡Y yo que me pasé tantos años convencido que la coca era la bebida más rica…!

cocacola y chica sexyYo diría que la Coca-Cola tiene propiedades “mágicas”, porque conversando de este tema con más gente, a muchos les pasa lo mismo: estamos convencidos que nos gusta la Coca-Cola y que es lo más rico que hay, y ¿saben algo? nunca nos hemos tomado la molestia de compararla con otras bebidas. En serio… algo así como el Pepsi Challenge, pero no solo con la Pepsi, sino con varias más…

Imaginemos, por ejemplo, que llenamos muchos vasos con bebidas de todos los tipos, incluso con algunas de las gaseosas mulas, de esas que son copias de otras mas famosas y que venden los supermercados con sus marcas propias… Entonces, ya llenamos todos los vasos, y estos no son trasparentes, por tanto, no podemos ver su contenido… además, para mayor seguridad nos vendamos los ojos y le pedimos a alguien que nos ayude, y vamos vaso por vaso: primero lo acercamos a la nariz ¿olor?, seguro nos pican las burbujas… luego bebemos un sorbo, pero no lo tragamos, paladeamos… finalmente, le ponemos nota de uno a 10… luego nos enjuagamos la boca con un poco de agua para no mezclar sabores y… a probar la otra… otra vez el ejercicio… le ponemos también la nota… y así sucesivamente… hasta el final… ¿Y cuál sería la bebida mejor evaluada por nosotros en tales circunstancias?… hay una probabilidad razonable que no sea la Coca-Cola

Una posible explicación para el fenómeno

Publicidad de cocacolaPero insisto… es curioso porque muchos siguen tomando Coca-Cola y creyendo que ellos la eligieron como la mejor bebida… ¿y por qué pasa eso? creo que es porque, al menos en este país, de cabros chicos le damos duro sólo a la Coca-Cola, si de hecho los niños no aprenden pedir bebida, sino coca y todos los babosos más grandes se lo celebramos: “huy mira… el niño dice coca…” y entonces para los pequeños todas las bebidas pasan a llamarse coca, y nosotros lo seguimos celebrando… y para el cumpleaños?… le compramos coca… y en el almuerzo?… les damos coca… y de premio?… más coca… y así, sin darnos cuenta, terminamos condicionados a la Coca-Cola… por que al fin y al cabo, es la chispa de la vida, “Coca-Cola y una sonrisa”, “Coca-Cola más y más” y pase lo que pase “siempre Coca-Cola”

Simbólicamente hablando, me pregunto cuántas otras “Coca-Cola” nos ofrecerá el mercado, cuántos productos que supuestamente elegimos en medio de una falsa ilusión de libertad… y con un eslogan pegajoso nos mantienen convencidos que fue un acto libre, motivado sólo por nuestra voluntad… y consumimos, consumimos… compramos, compramos…

Lamentablemente es así… y de hecho, se me viene a la memoria un amigo que no compra ningún pantalón que no sea Dockers, y los prefiere sobre el resto porque son los mejores… no en vano el eslogan reza: “si no son dockers, no son pantalones…”, ¿ven que el mercado da para muchas historias?…

Hasta la próxima

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Huevitos, huevones y huevadas

Huevo entre manosHace años atrás llegué al convencimiento personal que como seres humanos fuimos, somos y seremos huevones/as para siempre… Parece ser que es una constante de nuestra especie, inscrito en el código genético, así es que hagamos lo que hagamos… no importa, da lo mismo, somos como somos y el mundo sigue como está. Bien lo describía sabiamente Enrique Santos Discépolo, en ese maravilloso tango que es Cambalache: “El mundo fue y será una porquería ya lo se, en el 506, y en 2000 también…”. Así es que podemos hacer un esfuerzo, trabajar duro para que esto cambie, para hacer que la humanidad mejore, pero al final es una pura huevada… seguimos huevones “for ever”.

Eso si, en honor a la honestidad, no somos todos huevones iguales, hay diferencias sustanciales. En mi opinión (y como diría Max Weber) hay tipos ideales de huevones(as), y creo que son tres:

1° Los Huevones, propiamente tal:

Familia feliz en el supermercadoSe incluye a aquellas personas tan huevonas que ni siquiera se dan cuenta de su estado. Para ellos la vida es así, “como es no más“, y viven felices viendo en la tele Morandé con Compañía y SQP, vibran con las liquidaciones de fin de mes, están convencidos que “si no es en cuotas no se puede comprar” y, a propósito de cuotas, también creen que las multitiendas de puro buena onda venden en 3 o 6 meses “precio contado” y que es cierto cuando el vendedor les dice que por la compra de un computador, “regalan” un escritorio de 50 por 40 cm. o una impresora y que “hay que aprovechar la promoción” porque “es la última que queda” o es “sólo por hoy“. Creen que lo que dice la tele es verdad, que la prensa es objetiva y que no responde a intereses económicos. El huevón de este tipo es buena persona, pero tiene cierto grado de irresponsabilidad que ni le complica y que suele confundirse con inocencia: tiene licencia de conducir, pero no conoce la ley del tránsito; firma contratos, pero nunca los lee; le carga votar, porque todos los políticos son malos, o si lo hace, vota por el candidato más lindo o simpático… De vez en cuando se angustia o “se bajonea”, pero no demasiado, porque se explica la vida y la soluciona con las grandes frases de la sabiduría popular… “todos los hombres son iguales”, “todas las mujeres son iguales”, “es el destino”, “no somos nada”, etc. Doy por supuesto que esta descripción es somera e insuficiente y que puede ser complementada y condimentada con más ejemplos, pero es una idea general.

2° Los huevones pillos:

EncapuchadaEste tipo de huevones incluye a todas aquellas personas que ya se dieron cuenta que el mundo entero está lleno de otros huevones y toman ventaja de la situación. Generalmente tienen pseudo ocupaciones en donde logran sostenerse con la ley del mínimo esfuerzo y sacan provecho de los sacrificios y triunfos de otros, algunos son empresarios inescrupulosos, jefes o patrones explotadores y aprovechadores, cierto tipo de políticos, sinvergüenzas en general que logran hasta ser beneficiarios de los programas sociales gubernamentales sin merecerlo, etc., la lista es larga. Los encontramos entre nuestros compañeros de trabajo, en nuestro barrio, en el grupo de los amigos, en nuestra familia, y en cuanto lugar o situación que sea posible de sacar algún provecho. Son zánganos, bolseros, paracaidistas, estafadores, ladrones, depredadores sociales, etc. Entre sus frases típicas están: “presta luca que mañana te la devuelvo”, “hoy por mi y mañana también”, “todo lo tuyo es mío y lo mío nuestro” y su filosofía tiene un profundo origen religioso que se remonta al Antiguo Testamento, aunque el mensaje original fue tergiversado en el tiempo: no se ganan la vida “con el sudor de su frente” (Génesis 3, 19) sino “con el sudor del de enfrente”.

3° Los huevones altruistas e ilusos:

todos para uno y uno para todosEsta categoría representa a todas aquellas personas que trabajan infatigablemente y dan gran parte su vida por mejorar el mundo y las cosas en general, y eso es solo una GRAN ILUSIÓN, por que tal como ya lo hemos señalado cuando citábamos a Santos Discépolo, el mundo fue y será una porquería, siempre ha habido, hay y habrán reyes y vasallos, aristócratas y plebeyos, amos y esclavos, palomas y halcones, ricos y pobres, aprovechadores y aprovechados, buenos y malos, santos y diablos… en fin, la lista es larga… Y no importa cuanto trabajemos, la cosa va a seguir así, todo es parte del equilibrio de la ecuación de un sistema que todavía no aprendemos a manejar con la lucidez ni habilidad suficiente como para comprenderlo. Ha habido grandes huevones altruistas ilusos y de todos los tipos, Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Oscar Romero, entre los pacifistas, Alberto Hurtado, Raúl Silva Henríquez, André Jarlan, Ana Frank, Oskar Schindler, entre los solidarios y defensores de los derechos de los seres humanos, Rosa Luxemburgo, Leonardo Boff, Che Guevara, Boadicea, entre los revolucionarios; Marie Curie, Rosa Parks, Robert Baden-Powell, entre las personas que hicieron bien su trabajo, o cumplieron son sus deberes ciudadanos y fueron héroes, y tantas otras y otros. En nuestra cotidianidad encontramos a los huevones altruistas ilusos trabajando en las ONG (organizaciones no gubernamentales) como la Cruz Roja, el Greenpeace, Comercio Justo, etc., y en agrupaciones religiosas o laicas de carácter solidario; en resumen, son la antítesis de los huevones pillos. Ojo, que no es que la vida y obra de estas personas no tenga sentido, carezca de importancia o su legado no sirva para nada, el problema (si es que puede llamarse como tal) está en la ilusión, que consiste en creer que con el propio trabajo que se desarrolla se hace de este un mundo mejor, una sociedad más justa, y en realidad sólo se logra mantener la ecuación, equilibrar la balanza como contrapeso del trabajo de los pillos, pero en realidad el mundo y la sociedad siguen como han estado siempre, el baile y la cueca siguen siendo la misma.

Conclusiones:

No hay un “huevón puro”, con las características de sólo uno de estos tres tipos. Todos tenemos un poco de todo: por muy pillo y sabandija que sea un huevón, igual es capaz de quitarse el pan de la boca por los hijos; por muy iluso y altruista que sea otro huevón, igual es rico entrar gratis al cine, o en su defecto, ver el DVD pirata de la película bajada de Internet, y a tod@s, o por lo menos a la inmensa mayoría, nos gusta consumir como huevones, bien sea la Coca Cola con las papas fritas, el paseo en el Mall, la moda, tener un plasma, cambiar el auto, etc…

Huevo cuestionado entre manosEl punto es: ¿Cuál huevón quieres ser tú? En lo personal, quiero creer que soy un altruista iluso, sin embargo, hace tiempo atrás, cuando conversaba de esta huevona teoría con un amigo y le formulé la misma pregunta me respondió: “¡Cómo que qué huevón quiero ser yo! ¡yo no soy ningún huevón…! ¿Tai más huevón…? ¡los chilenos no somos huevones…! los bolivianos, los argentinos, los gringos… esos si que son huevones… nosotros somos los ingleses de América, somos top…”

Después de esta respuesta, créanme que me quedé pensando, surgió una nueva pregunta y tal vez ustedes puedan ayudarme a responderla… ¿existirá una nueva 4° categoría o tipo de los huevones soberbios?

El pan para la cena…

PanSalgo de la oficina y antes de irme a casa repaso mentalmente si tengo algo más que hacer… debo comprar sólo el pan para la cena.
Y entro rápidamente al supermercado a cumplir mi cometido y mientras camino por los pasillos de la gran sala iluminada, converso una vez más conmigo mismo acerca de lo mucho que me gusta el libre mercado. Por ejemplo, el supermercado en sí mismo es una manifestación de libertad, puedo elegir entre muchos productos, con muchas ofertas, todas bien presentadas, convenientes… ¡y las puedo escoger libre y voluntariamente!
Eso si, no soy ningún estúpido, siempre compro sólo lo que quiero y necesito, jamás me dejo influenciar ni me trago el cuento de la promotora regia, aduladora y zalamera, que con su minifalda hasta el ombligo y su sonrisa “acalambrada casi natural”, me intenta convencer de las bondades de tal o cual producto…
Nooo! Por favor!… una cosa es que me guste el Libre Mercado y otra distinta es ser tontón e influenciable…
Pero bueno… ya estoy en la caja y pagando la compra… ¡Uy!… no me alcanza la plata… no importa, puedo pagar con la Red Compra… en fin… estuvo buena la cosa… no tenía prevista estas cervezas, pero 6 latas por $1.399 es re buen precio… llevo jamón, que también estaba en oferta y dos Carmenere reserva por 5 lucas, ¿Qué mejor?… Ahora, espero la boleta y busco unas moneditas para la propina del muchacho que me guarda las cosas… …
¿Por qué tengo la sensación que me falta algo…?
¡¡CRESTA…!! Señorita… este… disculpe, ¿me podría esperar por favor? es que me olvidé de llevar el pan…