Si Alice in Wonderland (título original de Alicia en el País de las Maravillas) es un libro que nos habla de las fantasías oníricas de una niña que realiza un viaje maníaco mientras duerme, Alice Underground pretende ser todo lo contrario, un correlato del viaje que se vive en la realidad cotidiana, menos esplendoroso, más complicado, pero no por eso menos bello, visto con los ojos entusiastas y motivados, aunque otras veces depresivos, trasnochados y somnolientos (pero no dormidos aún) de un viajero cualquiera.
Invitamos a todo el que quiera unirse en este viaje y compartir, si así lo desea, sus comentarios, opiniones, vínculos con otras páginas, bitácoras, etc. Estamos con la mente abierta.
Así pues, sin más bla-bla… bienvenidos a Alice Underground, el lado oscuro de nuestro “país de las maravillas…”
Iván Venegas Espinoza.

Ivan , genial esta pagina…realmente lo palnteado..es la pura REALIDAD.
QUE ESTE MUY BIEN¡
Después de leer tu correo de los guevones, no me queda más que decirte hermano… puta la guevá…
Un abrazo
Fernando
P.D. Me reí harto.-
Putas Ivan:
Era lo que te faltaba, un espacio para escribir y opinar acrca de lo que nos ocurre a diario.
Te felicito por tus ganas y por el blog que está entrete……..procuraré aportar en lo que pueda.
Un abrazo
Eduardo
Ivan, amigo…el blog esta contigo!!…y los que lo leemos también.
Saludos
Patricio.
Mi estimado amigo:
Que buen enfoque quieres dar con este bloq, sin duda la vida se nos da cuesta arriba, pero como dices bien. no menos bella, ya que es cierto que nuestro primer respiro es un llanto al nacer, nuestro primeros pasos no son libres de caidas y nuestro lenguaje: conjunto de sonidos articulados, que sólo los entiendien mamá y papá cuando comenzamos a comunicarnos y aún siendo adultos tampo nos entendemos…etc.
Me viene a mi mente algunos refrananes que he leido por ahí, que muchas veces considero necesarios para nuestra vida ” Tener los pies en la tierra y el corazón en el Cielo “o ” Por que vivimos como gorriones si fuimos creados para ser aguilas ”
Un abrazo, saludos cordiales, Mauricio